Mujer Rural, Mujer emprendedora. Reflexiones tras la jornada de Alcublas.

La importancia de la figura del emprendedor resulta decisiva, más si cabe en el contexto actual, más allá de su defensa como una mera opción alternativa a la escasa oferta laboral. Más relevante es aún la de la emprendedora, por su progresiva mayor participación laboral y por las dificultades añadidas que experimenta la mujer en relación con su inserción en el mercado del trabajo y con la tradicional visión de su papel, de ahí el interés de potenciar iniciativas en este ámbito como jornadas de formación y difusión.

Carácter específico muestra la aparición de emprendedoras en el ámbito de la producción, distribución y consumo agroalimentario, más cuando se realiza desde planteamientos más responsables con el ser humano y el medio en el proceso. Si a ello añadimos que se desarrolle desde el medio rural, mayor especificidad, la cuestión resulta más compleja por una serie de condicionantes. El Ayuntamiento de Alcublas consciente de las posibilidades de desarrollar iniciativas en relación con estas actividades, de la existencia de un interés local, de la presencia en este pueblo tan vinculado a la actividad agraria de un nutrido grupo de mujeres con ganas de emprender, se planteó celebrar la jornada Alcublas y la mujer emprendedora. II Jornada de formación sobre producción, distribución y consumo agroalimentario responsable. Esta jornadase enmarca en una prolongada campaña de actuaciones formativas e informativas desarrolladas en los últimos tiempos en torno a la mujer emprendedora y en la aplicación de un programa de apoyo a la misma.

Durante el día 3 se sucedieron las intervenciones de distintas ponentes, la presentación de distintas experiencias y el debate. La celebración de una jornada como ésta, con la participación de varias ponentes y emprendedoras junto con el consiguiente debate e intercambio de opiniones, es fuente de información y de experiencias.

Por la mañana se sucedieron las ponencias El papel del asociacionismo y de la mujer como impulsores de la actividad agroalimentaria, correspondió a Aitana Camps. Representante de Fademur (Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales) y de UPA (Unión de Pequeños Agricultores) y colaboradora con un grupo local de mujeres con ánimo de emprender: La experiencia cooperativa en la integración de la mujer en la actividad agroalimentaria, a cargo de Cati Corell Mártires. Miembro del Consejo Rector de la Cooperativa de Viver donde es responsable de su almazara y emprendedora como agricultora y en el ámbito del turismo rural. Por problemas de última hora no tuvo lugar la tercera ponencia, Desarrollo local, mujer rural y proyectos integradores en el ámbito agroalimentario, pero sí la cuarta, Desarrollo de proyectos agroalimentarios en primera persona desde una perspectiva femenina para la cual contamos con Mª José Payá Valdés. Ingeniera agrónoma, técnico en desarrollo rural, formadora y emprendedora en un proyecto agrícola responsable.Ella nos presentó la iniciativa Oli del Xispes para transmitir su visión sobre el asunto que se prolongó por el posterior debate.

Para ampliar información sobre l’Oli del Xispes

Por la tarde, en el antiguo frontón, lugar de celebración en paralelo del mercado de productos agroalimentarios artesanales de proximidad, tuvo lugar la presentación de algunas experiencias de mujeres emprendedoras en ese ámbito.

La primera presentación correspondió a Ana Alemany, una de las emprendedoras promotoras de La Crisopa Coop.V. Agroecològica. Ana nos mostró como desarrolla su actividad esta cooperativa de trabajo asociado de producción y comercialización de verdura y fruta ecológica que con su equipo multidisciplinar ofrece también otros servicios como jardinería, formación o trabajos para escuelas y municipios. La Crisopa, integrada actualmente por dos mujeres y dos hombres interesados por la práctica y la difusión de la agroecología gestiona una finca en Llíria y tierras en la zona del Comtat.

Expuso sus canales de comercialización, la importancia de la difusión y del enfoque multidisciplinar de su oferta que permite complementar actividades a través de la diversificación. Actualmente esta iniciativa se ha consolidado como uno de los proyectos de referencia de la producción y comercialización ecológica en el Camp de Túria. Desde nuestro punto de vista su experiencia muestra entre otras cosas la importancia de ofrecer un producto de calidad, singularizado, adaptado y que adapta la demanda de la clientela, en el marco de una diversificación que permite conjugar varias opciones.

Para conocer mejor la iniciativa: www.lacrisopa.com

La segunda exposición corrió a cargo de Beatriz Gourdin, uno de los dos emprendedores de La Ferme de Serapio.Ambos gestionan una pequeña explotación agraria en Caudiel, en el Alto Palancia, de la que intentan obtener la máxima diversidad posible de productos, con un planteamiento que les permite vivir en ella disfrutando con lo que hacen y en un proyecto personal. En su explotación se ha apostado por la diversificación como opción de comercialización y al tiempo por tantear diversas alternativas de productos ecológicos. Aceite, fruta, hortalizas, carne, mermeladas, licor, etc., son algunos de los productos con los que desarrollan su trabajo. Ya reconocidos sobretodo en el ámbito de las mermeladas (por las que Bea ha recibido algunos premios) o el aceite también se plantean desde hace tiempo el desarrollar con carácter complementario actividades ligadas al agroturismo. Por lo que respecta al aceite ahora es uno de sus productos estrella que exportan directamente a Bélgica, como aceite de pago, de finca, donde la calidad, la vinculación al terreno y la promoción del producto como directo de productor a consumidor ofrece posibilidades de consolidación. Su experiencia muestra la importancia de tantear distintas opciones a la busca del producto más interesante, de priorizar la calidad y la singularidad de la oferta, de apostar por la diversificación como opción para buscar la viabilidad, de aprovechar circunstancias favorables como el conocimiento de un mercado específico, etc.

Para contactar con ella: beagourdin@hotmail.com.

Otra experiencia destacable es la promovida por Espe, Esperanza Solaz, mujer emprendedora junto con su marido Vicente de la cerveza artesanal La Galana, que elaboran en La Yesa, en la Serranía. Ambos aprovechando la creciente demanda de cerveza artesanal se lanzaron a la producción con destino a la venta, tras la fase previa de obtener información y la prolongada de experimentación, para lo cual además de cuidar mucho el proceso han seleccionado las mejores materias primas como el agua de manantial de La Yesa, las maltas y otros cereales escogidos, el lúpulo en flor o la levadura Ale, para obtener un producto singular, diferenciado como cerveza de autor a partir de la continúa experimentación. Con mucho trabajo de comercialización, a través de la colaboración con otros cerveceros o profesionales del ámbito alimentario, han conseguido que su cerveza vaya siendo conocida y sea todo un referente comarcal de producción alimentaria artesanal. Espe y Vicente han mostrado cómo no existen limitaciones geográficas puesto que es posible desde un pequeño pueblo como La Yesa generar y desarrollar un proyecto no solo laboral sino vital. Ambos han sido capaces de apostar por iniciar una andadura a través de la selección de una opción, información y formación adquirida sobre la marcha, mucha experimentación, constancia y trabajo. Para ello se apoyaron en un producto singular y diferenciado que el público identifica como tal.

La jornada finalizó con una mesa redonda-debate a la se incorporaron Amparo Civera, gerente de la Cooperativa de Alcublas, y Rosa Peris, quien fue directora de l’Institut de la Dona. En el debate se abordaron diversas cuestiones, muchas de las cuales ya habían surgido durante las ponencias y exposición de experiencias. El debate sirvió para obtener unas conclusiones de la jornada, de entre las que podríamos destacar algunas como las siguientes:

La insistencia en el empeño en desarrollar un proyecto es una cuestión decisiva para las promotoras, que puede permitir sortear los efectos negativos que se suceden en su desarrollo. La superación de experiencias negativas puede llegar a ser un valor positivo que refuerza una iniciativa y que como muestran varias emprendedoras ha permitido reiniciar o dirigir en otro sentido un proyecto. No siempre quien resiste gana, como tanto suele decirse, aunque es cierto que la persistencia en muchos casos puede ser garantía de avanzar.

Las barreras de género deben superarse y no verse como un condicionante. Para ello más allá de los criterios compensatorios se halla la iniciativa particular, la perseverancia, la aplicación de la formación, el trabajo y el mostrar resultados personales como mejor aval. El género en el desarrollo de iniciativas o la colaboración en las mismas debería ser una cuestión secundaria, frente a una serie de valores personales, si bien contemplando determinadas especificidades. En un pequeño pueblo la complejidad es mayor por la presión social aunque con decisión y a ser posible con apoyo puede superarse como otras barreras. En el ámbito rural la mayor presencia de la pluriactividad puede ser un modelo en el que inspirarse. Mención específica, no tanto por limitaciones en relación con el género sino por asentados planteamientos sociales es la habitualmente compleja concertación familiar en relación con el desarrollo de una actividad económica.

La cooperación es importante, puede resultar decisiva. Permite desarrollar iniciativas conjuntas o al menos durante la fase previa a un proyecto y ya con este en marcha afrontar problemáticas y atenuar el siempre presente miedo al tropiezo y la soledad de la emprendedora. El asociacionismo a todos los niveles, y las cooperativas agrarias son una buena muestra del papel de la colaboración, constituyen un elemento decisivo. Más reciente pero cada vez más valorada es la visión de impulsar la co-cooperación, la colaboración con productores similares a nosotros, incluso competidores, con los que se puede compartir cuestiones y favorecer la andadura de todos, más allá de una visión simplista. También resulta interesante la cooperación con productores de otros productos complementarios o eslabones de nuestra cadena de producción-distribución, con iniciativas de interés para todos.

La formación y la disponibilidad de información sobre las temáticas en las que se pretende emprender o una vez iniciada la andadura en la que se quiere avanzar, constituyen dos herramientas básicas. Las emprendedoras valoran el disponer de formación suficiente y el poder acceder a información sobre como evoluciona el sector o la actividad en concreto, todo lo cual permite adaptarse a la situación cambiante e innovar. En el caso de quienes están en la fase de plantear un proyecto para emprender el conocer experiencias en funcionamiento es una necesidad.

Para el fomento de iniciativas de mujeres en el ámbito de la producción, distribución y consumo agroalimentario responsable es preciso aplicar la innovación, inspirarse en iniciativas punteras y al tiempo aplicar la inventiva. Al tiempo es preciso no perder de vista el entorno y de este modo no sólo encontrar inspiración sino otras cuestiones como materias primas o saberes tradicionales que pueden contribuir también decisivamente. Esta innovación debe hacerse extensiva a la difusión de un bien o de un servicio, de forma que se capte el interés del posible consumidor, con nuevas fórmulas que resulten llamativas, cuestiones en las que frecuentemente las mujeres muestran una mayor sensibilidad para su desarrollo. La singularidad es un elemento decisivo a considerar, junto a la calidad, en un contexto de competencia donde no prima el precio. Cabe tener presente que el consumidor es quien decide y que deberíamos realizar un esfuerzo por formarlo e informarlo, sobretodo cuando se trata de bienes o servicios apoyados en especificidades como la calidad, la singularidad, su carácter más respetuoso con el medio ambiente, etc., más que en el precio. Frecuentemente hay que informar y formar a los consumidores responsables, lo que constituye una de las grandes cuestiones pendientes.

La diversidad de la oferta, bien gestionada, puede representar una fórmula para reducir riesgos e incluso generar mayor satisfacción. La oferta conjunta de distintos productos o servicios, siempre y cuando esté bien planteada, puede servir para que unos repercutan positivamente en los otros y se trabaje en varias líneas simultáneamente atenuando el peligro de la concentración. Las mujeres en el ámbito rural han ejercido un papel relevante en actividades de integración como es el caso del agroturismo y actualmente el propio sector agrario ofrece posibilidades para otras cuestiones asociadas.

En estos tiempos que tanto se aboga por el emprendedor, por la pequeña iniciativa, las administraciones deberían de creer firmemente en eso que tanto postulan y apoyar más a quien tenga proyectos. En el debate se plantea la necesidad para la emprendedora de estar bien asesorada y de optar a fórmulas legales para su situación laboral que le permitan desarrollar su iniciativa con cierta tranquilidad. En el ámbito legal queda mucho por hacer sobre la cuestión.

Muestra de la insuficiencia del apoyo al emprendedor es, en el ámbito agroalimentario, la prevalencia de una normativa elaborada para los medianos y grandes productores, con escasa cuando no nula adaptación a la producción artesanal. Mientras la normativa no contemple, como sucede en otros lugares, la singularidad de la producción artesanal resulta difícil que mujeres u hombres puedan impulsar iniciativas en este ámbito. Existen iniciativas en marcha sobre esta cuestión pero aún resta la mayor parte del camino por recorrer. Se trata de una cuestión recurrente, que muchas de las y los asistentes a la jornada y concretamente al debate han visto plantear en otros foros. Distintos colectivos intentan promover los cambios en este sentido pero aún presentan una fuerza insuficiente y además es preciso que la cuestión alcance el debate político.