Reflexiones en torno a la sostenibilidad en la gestión agroforestal

El interés por modalidades más sostenibles de gestión de los espacios forestales y agrarios, que contribuyan a su preservación, en ocasiones en el marco de una mejora de su producción, se acrecienta día a día, al menos en determinados círculos. La imprescindible combinación entre la conservación y un mayor y mejor aprovechamiento de los recursos disponibles, la tradicional y comprensible polémica, está de actualidad. Desastres provocados por una gestión ineficiente, los grandes incendios forestales del pasado verano, junto con el creciente problema de la factura energética, han contribuido a acrecentar el ebate.

En el equipo de personas que integramos Pebrella tenemos claro que en este campo es preciso actuar en la línea de integrar los distintos componentes de la cadena de valor agroforestal bajo criterios que garanticen la sostenibilidad. Pensamos que existe un futuro con indudables expectativas en materia económica, ambiental, social, etc. Muestra de ese talante es la difusión en Alter 21 de información y de artículos de opinión sobre la cuestión, más patente a lo largo de los últimos meses, así como el fomento por parte nuestra de iniciativas de difusión en distintas comarcas de las posibilidades de la utilización de la biomasa.

Mucho han evolucionado algunas cuestiones tan solo desde hace un año, especialmente durante los últimos meses, un periodo en el que personas y entidades de variada naturaleza nos hemos encontrado por el camino, tejiendo una completa y cada día más completa red de contactos interesados por la temática. Paso a paso han surgido proyectos empresariales en relación con distintos eslabones de la cadena de valor del aprovechamiento de la biomasa y otras cuestiones, consolidándose otros ya existentes. Simultáneamente han hecho acto de presencia en el debate diversos colectivos y se han sumado personas. Pero posiblemente lo más relevante, a corto plazo y en unos tiempos en que el futuro se nos antoja cuanto menos muy oscuro, es el desarrollo y puesta en marcha de proyectos interesantes. Muchos de ellos se enmarcan en la línea que defendemos de iniciativas integrales e integradoras, de pequeñas o medianas dimensiones al tiempo que sobretodo imbricadas en el territorio y promovidas desde éste, una de nuestras debilidades.

Como muestra de ello día a día nos encontramos con iniciativas de gestión forestal, más o menos sostenible según el caso, al fin y al cabo no es oro todo lo que reluce. Muchas de ellas están trabajando en relación con la obtención y utilización como combustible de la biomasa del monte, uno de los aspectos al que por su relevancia estamos dedicando nuestros esfuerzos y de las que por tanto disponemos de información. Surgen aquí y allá instalaciones energéticas que funcionan con biomasa, de hecho nuestro territorio muestra un goteo de las mismas que ojala anuncie la lluvia. En ocasiones se consigue la integración entre producción y consumo a escala local, el destinar parte de la producción de un municipio o al menos de una comarca a las propias instalaciones, transformar lo que ahora son residuos en útil combustible con las ventajas que ello conlleva. Podríamos citar aquí ejemplos de diferentes comarcas, algunos con detalles singulares que les otorgan un valor añadido desde el punto de vista social o ambiental. En este último ámbito se muestra que la innovación aplicada es una realidad. En muy breve plazo podremos, y tal vez nosotros colaboremos en ello, difundir experiencias de interés que sirvan de referencia y nos permitan avanzar.

Pese a todo lo anterior hay muchos engranajes de esta maquinaria que ajustar y engrasar. Es preciso analizar con realismo y experimentar aunque también debatir e intercambiar información puesto que en este ámbito hay matices en los planteamientos y sobretodo diversos intereses, en ocasiones divergentes, en este campo. Al fin y al cabo no resulta sencillo conjugar los intereses y las visiones de propietarios agrícolas o forestales, ayuntamientos, maderistas, colectivos ambientales, empresas instaladoras, sindicatos agrarios, etc. También cabe señalar el riesgo de que en ese campo donde lo local, lo endógeno, la pequeña y mediana iniciativa frente a la grande, ofrece un gran futuro, poderosos intereses puedan variar el rumbo de la noche a la mañana. Quienes aún tenemos el recuerdo de las posibilidades que ofrecía la implantación de instalaciones eólicas desde planteamientos respetuosos, como contraposición al resultado del desembarco de los grandes grupos empresariales y sus macro parques de aerogeneradores promovidos desde la administración, sabemos de qué hablamos. Los que vivimos aquello y nos opusimos a ese modelo y ahora vemos esos parques como espinas clavadas en el territorio somos conscientes de la problemática.

Entretanto algo, mucho, se mueve. Nosotros seguimos apostando por las posibilidades de la utilización de la biomasa para la generación de energía térmica y eléctrica, algo que más allá de una mera energía renovable valoramos como un factor integral de desarrollo local. Su manifiesta incidencia a todos los niveles apoya esa visión, la de proyectos medios o pequeños, gestionados desde y para un ámbito local. También defendemos la prioritaria apuesta por promover el consumo en tanto que motor de arranque de todo el proceso.

Tras el incremento de la demanda propia, al margen de la opción que representa actualmente la ya consolidada exportación de la producción, es previsible que se produzca en una primera fase el desarrollo del aprovechamiento de los “residuos” forestales y agrarios, también de parte de los domésticos e industriales. En una segunda fase confiamos en que más adelante se desarrolle la producción en terrenos actualmente no explotados o infrautilizados, como muchas fincas agrícolas, de ahí su relevancia para la gestión agroforestal en su conjunto. Tanto en una como en la otra lo deseable es que se produzca esta evolución siempre y cuando todo ello se lleve a cabo con criterios sostenibles. Nosotros en esa línea seguimos con nuestros escritos, como éste, y nuestras charlas divulgativas y de debate, como las que nos han llevado por pueblos de la Costera, la Serranía, el Alto Palancia, els Ports, la Canal de Navarrés, etc. Esperemos que las presiones y los intereses de variada índole no comprometan esta evolución.

En ese contexto cuando tuvimos conocimiento de la iniciativa de promover el Primer Encuentro Sostenibilidad Agroforestal Valenciana, que se celebrará en Valencia el día 30 de mayo, expusimos a sus promotores nuestro interés por el mismo y nuestra colaboración. Conocida es nuestra tradicional apuesta por la intercooperación, por la colaboración entre aquellos que comparten unos objetivos a alcanzar, más cuando éstos como sucede en este caso son complejos. También lo es nuestro apoyo al fomento del debate y el intercambio de información, que se presupone deben estar bien presentes en un encuentro.

Confiamos en que el encuentro anunciado sea un foro de debate, de información y de contacto entre personas y entidades, en esta ocasión con perfiles muy variados, en algunos casos con intereses sino diversos si al menos, presumiblemente, con matices diferenciales. El hecho de reunir en un espacio determinado y a lo largo de un día a entidades, empresas, personas, administraciones, etc., que hasta ahora en buena parte han ido por su cuenta, ya representa una cuestión de indudable atractivo. Si además por encima de esos matices en planteamientos se consigue avanzar hacia un planteamiento común e integrador, hacia propuestas conjuntas, habremos dado un gran paso.